Homosexualidad (Bases Teóricas)

Eduardo Moronta (2009)


LA HOMOSEXUALIDAD
Una problemática social, la idiotez del problema.

La homosexualidad no es una ventaja, pero tampoco es algo de lo que uno deba avergonzarse; un vicio o una degradación, ni puede clasificarse como una enfermedad.
Sigmund Freud

La homosexualidad a través de la historia

No se sabe exactamente cuando la homosexualidad entró en la historia humana. Los registros más tempranos de esta conducta sexual se ubican en la antigüedad, pues algunos paganos incluían prácticas homosexuales en el culto a determinados dioses, sin embargo, las sociedades, en su mayoría egipcia, mesopotámica e israelita, condenaban tales acciones; no en vano, el Antiguo Testamento incluía entre los más cargados de dramatismo el de la destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 13, 14,18 y 19), cuyos habitantes habían sido castigados por Dios por practicar la homosexualidad. Esa visión negativa disminuyó con el cambio de período clásico. La cultura griega, por ejemplo, es promovida como la que más ha aceptado la homosexualidad, debido a su actitud hedonista hacia el cuerpo humano, en especial al masculino; por tanto, no era raro que los hombres expresasen afecto entre ellos. Además de esto, ciertas prácticas homosexuales eran toleradas; se consideraba a tal actividad como algo negativo únicamente cuando era exclusiva o se relacionaba con la prostitución de un ciudadano. En casi todos los otros casos, la conducta homosexual era considerada una práctica aceptable. Simplemente era una manera de disfrutar la belleza y maravilla de los cuerpos masculinos que tanto reverenciaban.
La condena de la práctica homosexual fue común en los Padres de la Iglesia y en los documentos más antiguos de disciplina eclesial aparece como uno de los pecados que se penan con la excomunión. Partiendo de esta base, no resulta extraño que el mundo medieval condenara las prácticas homosexuales e incluso las penara legalmente, aunque luego en la vida cotidiana fuera tan tolerante o tan intolerante con esta conducta como con otra considerada falta. Esencialmente, la visión negativa de la homosexualidad estaba relacionada con patrones religiosos y morales y no con una calificación médica o psiquiátrica.
Ya conociendo este enfoque sociocultural donde se juzgaba la homosexualidad como un pecado o una conducta no tolerada, se crean las intrigas para la ciencia. Siendo Freud uno de los primeros investigadores en indagar y estudiar sobre la homosexualidad, la incluyó, en sus tres ensayos para una teoría sexual, entre las aberraciones sexuales, conceptualizándola como “inversión”. Freud, emitiendo cierto juicio, para algunos en aprobación hacia la homosexualidad y para otros no, dijo:
Los invertidos muestran asimismo múltiples diferencias en lo que respecta a su manera de juzgar el peculiar carácter de su instinto sexual. Para unos, la inversión es algo tan natural como para el hombre normal la orientación heterosexual de su libido, y defienden calurosamente su licitud. Otros, en cambio, se rebelan contra ella y la consideran como una compulsión morbosa. (http://www.bibliotheka.org/?/ver/34588).

Estas hipótesis planteadas por Freud no fueron muy convincentes, aún siendo imparciales. West (1947) considera que son tres las teorías principales sobre el origen físico de la homosexualidad, refutando totalmente las hipótesis de Freud. West explicó que los orígenes físicos de la homosexualidad eran El Desequilibrio Hormonal, La Intersexualidad y La Herencia.
Muchas otras investigaciones relucieron al notar la gran inquietud de conocimiento e información de la época. De igual manera se quería buscar una solución a tal situación, pues, al estar estructurada la sociedad con influencias religiosas, permitía a la misma establecer y hacer cumplir sus leyes.
Otras de las teorías que fueron de gran importancia para la comprensión de este juicio fue la de Kinsey (1948), explicada de la siguiente manera:

Los hombres no se dividen en dos grupos de población distintos (los heterosexuales y los homosexuales), como distinguimos las ovejas de las cabras. Las cosas no son blancas o negras. Al emplear taxonomías es importante comprender que la naturaleza raramente se deja clasificar con categorías. Es la mente humana la que inventa categorías y fuerza la realidad para encasillarla en ellas. En la vida real, hay una continuidad entre uno y otro extremo. Cuanto antes entendamos este aspecto de la conducta sexual humana, antes alcanzaremos una comprensión real de la sexualidad. (http://www.clinicamente.com.ar/libros/Escala%20Kinsey%20de%20heterosexualidad%20y%20homosexualidad.pdf).

Ya para la década de 1950 se podía juzgar la homosexualidad no como un pecado o como una enfermedad sino que, dependiendo de la conducta de la persona, fuera condenada. Freud (1903) señaló lo siguiente: “defiendo la postura de que el homosexual no es propiedad de un tribunal. Además tengo la firme convicción de que tampoco los ho¬mosexuales deben ser tratados como enfermos, ya que una orienta¬ción perversa está lejos de ser una enfermedad”. (p. 2).

Se entiende mejor a los hombres y a las mujeres homosexuales, cuando se les considera como seres humanos completos y no únicamente en término de su comportamiento sexual.

Alan Bell y Martin Weinberg

¿Cómo definir la homosexualidad?
Según Enciclopedia Encarta (2008), la homosexualidad es la “preferencia y atracción sexual por personas del mismo sexo, en contraposición a heterosexualidad (preferencia por el sexo opuesto) y bisexualidad (atracción por ambos sexos)”.
Hoy día, basados en investigaciones más modernas, Sarason y Sarason (1996) definen a los homosexuales como “individuos que prefieren participar en actividades sexuales con miembros de su propio sexo durante un periodo prolongado de tiempo”. (p. 217).
De igual manera, la página web familydoctor.org (2007) refiere que:
“Una persona es homosexual si él o ella se siente romántica o sexualmente atraída a miembros del mismo género o sexo. Esto no significa que a los homosexuales les atraen todos los miembros del mismo sexo más que lo que les atraen a los heterosexuales todas las personas del sexo opuesto. Típicamente las palabras “gay” y “lesbiana” se usan para referirse a hombres y mujeres homosexuales. El término “bisexual” se refiere a personas a las que les atraen tanto los hombres como las mujeres”. (http://familydoctor.org/online/famdoces/home/children/teens/sexuality/739.html).

La Violencia domestica Homosexual:

A partir de todo el origen que se conoce como “homosexualidad” se da a entender la violencia domestica homosexual.
La violencia familiar entre parejas homosexuales es un hecho que se ve en la actualidad como las aptitudes de ambos individuos afectos a la comunidad actual y al derecho de mantener una relación sana, la confianza entre pareja es crucial para evitar los conflictos y mas si son una pareja con hijos
Se asume comúnmente que un panorama doméstico de la violencia tendría que necesariamente implicar a un abusador que es masculino y a una víctima que es una hembra joven, un niño, o un más viejo ciudadano. Esto excluye constantemente la zona de las relaciones homosexuales por la razón obvia que la interacción aquí es hombre a servir y mujer a la mujer, donde no obran recíprocamente Marte y Venus.
¿El mal social de la violencia doméstica depende de una ecuación heterosexual como se asume extensamente? No. El hecho que sorprende es que el porcentaje de la violencia doméstica en relaciones homosexuales es más alto que en sociedades heterosexuales.
Los hijos con padres homosexuales tienden a sufrir en la infancia por no comprender el entorno que lo rodea y mas si hay conflictos personales o identificables si una pareja entra en conflictos podrían a ver cambios de aptitud en el niño o en la misma pareja trayendo como consecuencia delitos físicos de uno al otro o en casos peores el suicidio y muerte.
Una relación homosexual tiene su propia dinámica que contribuya a más tensión que lo experimentada en una unión heterosexual. Salir del armario toma enorme valor, especialmente para una persona joven que todavía no ha encontrado su lugar, y es dependiente sobre ayuda de la familia. Tomar esta medida enorme da lugar a menudo a la pérdida de familia, de amigos, y de sociedad. Ven a la persona homosexual como “diferente” de muchas maneras.
Cuando los homosexuales deciden a vivir juntos, hay otra vez una declaración pública hecha que no encuentra la aprobación con la mayor parte de la sociedad.
Cuando los hombres homosexuales incorporan una alianza, sería seguro contar con la situación del club de un muchacho de la diversión donde el partido nunca termina. Pero la estadística nos informa que la violencia en esta relación excede lejos cualquier otra en ferocidad y frecuencia. La mayoría de los casos de la violencia doméstica contra hombres se divulgan de relaciones homosexuales. Se separa a través del espectro violento del conjunto del estropicio, de apuñalar, de tirar, y de asaltar sexual así como emocionalmente.
La necesidad de agarrar energía y el control del otro no distingue entre los sexos. Los patrones son similares a ése encontrado en sociedades heterosexuales. La víctima continúa viviendo con el abusador; inexplicablemente aguantando los años del abuso hasta que finalmente decide ir fuera de la relación, o es matado por la violencia. Se ha observado que una de las causas más altas de la muerte en comunidades homosexuales después del abuso del SIDA y de la sustancia, es violencia doméstica.
Mientras que la mayoría de las ediciones domésticas de la violencia siguen cerradas del ojo público hasta que han fermentado más allá de control, violencia doméstica lesbiana raramente encuentra siempre la luz del día. La razón principal aquí es que la víctima teme que una sociedad homofóbica. Ella se siente aislada de la maquinaria social típica que otras víctimas tienen recurso a utilizar, y puede no desear al provecho de la ayuda producida por las agencias heterosexuales. Las agencias voluntarias que abrigan exclusivamente a víctimas lesbianas de la violencia doméstica son no existentes.
Este problema es hecho frente por las víctimas homosexuales de la violencia doméstica. Temen irrisión en las manos del policía, de los sistemas judiciales, y de las agencias voluntarias que son los enchufes principales de la ayuda para otras víctimas de la violencia doméstica. La ley doméstica de la violencia se basa en una perspectiva heterosexual donde están las identidades del abusador y del abusado más allá de duda. En una edición doméstica homosexual de la violencia, es muy duro ver a un hombre como víctima en una relación de pareja, o a una mujer en una relación lesbiana.
En esta década se ha visto mucha violencia entre parejas homosexuales y deficiencia a lo que uno consideraría una “clase” normal en la vida actual en donde hay mas casos de violencia intrafamiliar, es decir, actualmente la violencia en general en familias heterosexuales y homosexuales están aumentando por razones económicas, morales, emocional, sentimental y confianza.
De este modo se entiende que la violencia domestica forma parte de muchas etnias familiares y de este modo y concibiendo otros aspectos, aun cuando las relaciones homosexuales hoy por hoy abarcan la tasa de violencia domestica más alta, hace falta educación social para lograr el saneamiento de este factor antisocial.

CONCLUSIÓN

Durante siglos, las posturas sexuales que no se ajustaron al modelo de heterosexualidad, han sido vistas como patologías y desviaciones. Sin embargo, hoy día, la homosexualidad ha dejado de ser considerada una “enfermedad”. La falta de conocimiento y de comprensión sobre las personas que la practican ha ocasionado no sólo su discriminación sino, muchas veces, reacciones violentas y persecutorias. Es importante que los niños entiendan que las personas homosexuales, aunque existen otras variantes, no eligen libremente su objeto de afecto. Tal y como sucede con los heterosexuales, se sienten atraídos por uno u otro género sin realmente habérselo propuesto.
Con respecto a la violencia domestica homosexual, se entiende en dos palabras aceptación sexual, cuando se logra llegar a este estado de comprensión donde logramos entender el porque de algunas cosas, extirpamos entre ellas la violencia.
Arjona en unas de sus composiciones resalto que no se basta con simular que las cosas las sabemos hacer, sino que hay que entenderlas para no equivocarnos, así mismo pasa con la violencia entre homosexuales, para evitarla hay que entenderla y para entenderla hay que aceptar que existe.

REFERENCIAS

BALESTRINI, M.: “Cómo se Elabora un Proyecto de Investigación”, Caracas, Séptima Edición Consultores Asociados, Servicio Editorial, 2006.

Microsoft Encarta, “La homosexualidad”. USA, Microsoft Corporation, Versión 1.6.0.0., 2008, CD- ROM para Windows XP y Windows Vista.

STORINO, S.: “Educación Sexual” (Guía de orientación para padres y maestros), Madrid, Equipo Editorial Clasa, 2006.

SARASON, B. Y SARASON, I.: “Psicología Anormal” (El problema de la conducta inadaptada), México, Séptima edición, Prentice Hall, 1996.

ALFRED Kinsey. “Sexual Behavior in the Human Male”, W.B Saunders anc Co. Philadelphia, 1948. Disponible:
http://www.clinicamente.com.ar/libros/Escala%20Kinsey%20de%20heterosexualidad%20y%20homosexualidad.pdf.

BUCHANAN, Robert J.: “La homosexualidad en la historia”, Revista Agenda Cultural Alma Máter, Nº. 79, Junio 2002. Disponible:
http://www.cenesex.sld.cu/webs/diversidad/La%20Homosexualidad%20en%20la%20Historia.htm

FAMILYDOCTOR.ORG.: “Homosexualidad: una realidad para los adolescentes”, Padres y Niños, Junio 2007. Disponible:
http://familydoctor.org/online/famdoces/home/children/teens/sexuality/739.html

PUIG, Manuel. “El Beso de la Mujer Araña”, “Origen de la Homosexualidad, las Teorías de D.J. West”, Buenos Aires. Editorial Seix Barral, Por Henzo Lafuente, Octubre 2004, http://www.apocatastasis.com/homosexualidad-manuel-puig-beso-mujer-arana-extractos.php

SIGMUND, Freud.: “Obras Completas”, Bibliotheka.org, Nº Julio 2009, http://www.bibliotheka.org/?/ver/34588

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